Bible with light shinnin on itIsaías 53:4-5 Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.

Éxodo 15:26  — Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor, que les devuelve la salud.

Gálatas 3:13  — Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado de un madero.

Salmos 41:3 El Señor lo confortará cuando esté enfermo; lo alentará en el lecho del dolor.

Salmos 118:17 No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del Señor.

Salmos 41:2 El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida; lo hará dichoso en la tierra y no lo entregará al capricho de sus adversarios.

Génesis 6:3 Pero el Señordijo: «Mi espíritu no permanecerá en el ser humano para siempre, porque no es más que un simple mortal; por eso vivirá solamente ciento veinte años.»

Génesis 15:15 — Tú, en cambio, te reunirás en paz con tus antepasados, y te enterrarán cuando ya seas muy anciano.

Job 5:26Llegarás al sepulcro anciano pero vigoroso, como las gavillas que se recogen a tiempo.

 Éxodo 23:26En tu país ninguna mujer abortará ni será estéril. ¡Yo te concederé larga vida!

Salmos 91:16 Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación.

Éxodo 23:25  — Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad.

Salmos 30:2 Señor mi Dios, te pedí ayuda  y me sanaste.

Deuteronomio 33:25Tus cerrojos serán de hierro y bronce; ¡que dure tu fuerza tanto como tus días!

Salmos 29:11 El Señor fortalece a su pueblo; el Señor bendice a su pueblo con la paz.

Nehemías 8:10b — No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza.

Proverbios 17:22 Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos.

Salmos 103:2-3 Alaba, alma mía, al Señory no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias.

Salmos 107:20 Envió su palabra para sanarlos, y así los rescató del sepulcro.

Salmos 147:3 restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas.

Deuteronomio 7:15 — El Señor te mantendrá libre de toda enfermedad y alejará de ti las horribles enfermedades que conociste en Egipto; en cambio, las reservará para tus enemigos.

Salmos 91:10 — Ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar.

Proverbios 4:10Escucha, hijo mío; acoge mis palabras, y los años de tu vida aumentarán.

Proverbios 4:20-22 Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo. No pierdas de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón. Ellas dan vida a quienes las hallan; son la salud del cuerpo.

Proverbios 15:30Una mirada radiante alegra el corazón, y las buenas noticias renuevan las fuerzas.

Proverbios 3:7-8 No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser.

Hebreos 12:12-13 Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas. Hagan sendas derechas para sus pies, para que la pierna coja no se disloque sino que se sane.

Proverbios 16:24 Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo.

Isaías 32:3 No se nublarán los ojos de los que ven; prestarán atención los oídos de los que oyen.

Isaías 35:5 Se abrirán entonces los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos.

Isaías 35:6   saltará el cojo como un ciervo, y gritará de alegría la lengua del mudo. Porque aguas brotarán en el desierto, y torrentes en el sequedal.

Isaías 40:31  — pero los que confían en el renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.

Isaías 58:8 Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora, y al instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino, y la gloria del Señor te seguirá.

Malaquías 4:2  — Pero para ustedes que temen mi nombre, se levantará el sol de justicia trayendo en sus rayos salud. Y ustedes saldrán saltando como becerros recién alimentados.

Ezequiel 37:5  — Así dice el Señor omnipotente a estos huesos: ‘Yo les daré aliento de vida, y ustedes volverán a vivir.

Hechos 19:12 —  a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos.

Lucas 4:36 — Todos se asustaron y se decían unos a otros: «¿Qué clase de palabra es ésta? ¡Con autoridad y poder les da órdenes a los espíritus malignos, y salen!»

Lucas 4:39 — así que se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, la cual se le quitó. Ella se levantó en seguida y se puso a servirles.

Lucas 4:40 — Al ponerse el sol, la gente le llevó a Jesús todos los que padecían de diversas enfermedades; él puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó.

Lucas 5:12-13  — En otra ocasión, cuando Jesús estaba en un pueblo, se presentó un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicó: —Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante se le quitó la lepra.

Lucas 5:24  — Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

Lucas 6:6, 10  — Otro sábado entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada;Jesús se quedó mirando a todos los que lo rodeaban, y le dijo al hombre: —Extiende la mano. Así lo hizo, y la mano le quedó restablecida.

Lucas 6:19  — así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos.

Lucas 7:7  — Por eso ni siquiera me atreví a presentarme ante ti. Pero con una sola palabra que digas, quedará sano mi siervo.

Lucas 7:14-15  — Entonces se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron, y Jesús dijo: —Joven, ¡te ordeno que te levantes! El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.

Lucas 8:26-28 — Navegaron hasta la región de los gerasenos, que está al otro lado del lago, frente a Galilea. Al desembarcar Jesús, un endemoniado que venía del pueblo le salió al encuentro. Hacía mucho tiempo que este hombre no se vestía; tampoco vivía en una casa sino en los sepulcros. Cuando vio a Jesús, dio un grito y se arrojó a sus pies. Entonces exclamó con fuerza: —¿Por qué te entrometes, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te ruego que no me atormentes!

Lucas 8:29, 35  — Es que Jesús le había ordenado al espíritu maligno que saliera del hombre. Se había apoderado de él muchas veces y, aunque le sujetaban los pies y las manos con cadenas y lo mantenían bajo custodia, rompía las cadenas y el demonio lo arrastraba a lugares solitarios.y la gente salió a ver lo que había pasado. Llegaron adonde estaba Jesús y encontraron, sentado a sus pies, al hombre de quien habían salido los demonios. Cuando lo vieron vestido y en su sano juicio, tuvieron miedo.

Lucas 8:48 — —Hija, tu fe te ha sanado —le dijo Jesús—. Vete en paz.

Lucas 8:54 —  Pero él la tomó de la mano y le dijo: —¡Niña, levántate!

Lucas 9:42  — Estaba acercándose el muchacho cuando el demonio lo derribó con una convulsión. Pero Jesús reprendió al espíritu maligno, sanó al muchacho y se lo devolvió al padre.

Lucas 10:19 —  Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño.

Lucas 13:12 — Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: —Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

Lucas 14:2,4  — Allí, delante de él, estaba un hombre enfermo de hidropesía. …Pero ellos se quedaron callados. Entonces tomó al hombre, lo sanó y lo despidió.

Lucas 17:13-14 — gritaron: —¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! Al verlos, les dijo: —Vayan a presentarse a los sacerdotes. Resultó que, mientras iban de camino, quedaron limpios.

Lucas 18:41-42 — —¿Qué quieres que haga por ti? —Señor, quiero ver.  —¡Recibe la vista! —le dijo Jesús—. Tu fe te ha sanado.

Lucas 22:50-51 — Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.  —¡Déjenlos! —ordenó Jesús. Entonces le tocó la oreja al hombre, y lo sanó.

Juan 16:33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Filipenses 4:7  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Hebreos 11:1  — Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.

Efesios 6:13 — Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza.

Isaías 41:10  —Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.

Isaías 41:29 ¡Todos ellos son falsos! Sus obras no son nada; sus ídolos no son más que viento y confusión.

Isaías 57:19  — les haré proclamar esta alabanza: ¡Paz a los que están lejos, y paz a los que están cerca! Yo los sanaré —dice el Señor —,

Proverbios 18:21 En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.

Hebreos 2:14-15 –– Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida.

Juan 10:10 — El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

2 Timoteo 1:7  — Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.

 Salmos 9:9-10  — El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia. En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.

Hebreos 11:11  — Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa.

Romanos 10:17 — Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.

Jeremías 30:17 Pero yo te restauraré y sanaré tus heridas —afirma el Señorporque te han llamado la Desechada, la pobre Sión, la que a nadie le importa.”

Isaías 54:17 No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse será refutada.
Ésta es la herencia de los siervos del Señorla justicia que de mí procede —afirma el Señor —.

Romanos 4:17  —  delante de Dios, tal como está escrito: «Te he confirmado como padre de muchas naciones.» Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.

Romanos 8:11  — Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

Proverbios 17:22 Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos.

Hechos 3:16 — Por la fe en el nombre de Jesús, él ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes.

Hechos 4:29-30  — Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno. Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús.»

1 Pedro 2:24  — Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.

Marcos 16:17-18  — Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas;  tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.»

Apocalipsis 12:11a Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio;

Hechos 9:34 —  «Eneas —le dijo Pedro—, Jesucristo te sana. Levántate y tiende tu cama.» Y al instante se levantó.

Jeremías 33:6  — ”Sin embargo, les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad.

Ezequiel 34:16  — Buscaré a las ovejas perdidas, recogeré a las extraviadas, vendaré a las que estén heridas y fortaleceré a las débiles, pero exterminaré a las ovejas gordas y robustas. Yo las pastorearé con justicia.

Ezequiel 47:9 — Por donde corra este río, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá peces en abundancia porque el agua de este río transformará el agua salada en agua dulce, y todo lo que se mueva en sus aguas vivirá.

Amós 5:6 Busquen al Señor y vivirán, no sea que él caiga como fuego sobre los descendientes de José,
fuego que devore a Betel sin que haya quien lo apague.

1 Juan 4:4  — Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.

Mateo 14:14 — Cuando Jesús desembarcó y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos.

Lucas 4:18-19  — «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.»

Mateo 8:17  — Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores.»

Efesios 6:10 — Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.

Santiago 5:14  — ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.

Santiago 5:15 — La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará.

Santiago 5:16 — Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.

Mateo 4:23  — Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente.

Hebreos 10:23 — Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.

Marcos 11:24  — Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán.

Juan 14:12-14 — Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.  Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.

1 Juan 4:17  — Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor,

Apocalipsis 22:2  — y corría por el centro de la calle principal de la ciudad. A cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce cosechas al año, una por mes; y las hojas del árbol son para la salud de las naciones.

3 Juan 2 — Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.

Hebreos 13:8  Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.

Marcos 10:27 — —Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible.

Para alimentar su fe para creer, para recibir y para liberar su poder sanador, leer y mediar sobre estas escrituras curativas. Lee estos versiculos en voz alta y permita que Su poder fluya de tu boca y sanar.

Para mas revelacion del sanidad leer DARE to Believe, Greater Than Magic, The Healing Creed de Autor Becky Dvorak.

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